El TAV, la obsesión de ETA
ETA ha reaparecido hoy, tras la caída hace dos semanas en Francia de su 'número uno', Mikel Garikoitz Azpiazu "Txeroki", asesinando de varios disparos al empresario Ignacio Uría, consejero de la empresa Altuna y Uría, una de constructoras de la "Y" vasca, uno de los objetivos prioritarios de la banda terrorista.
Uría, de 71 años, ha recibido al menos dos disparos, uno en la frente y otro en el pecho, cuando se dirigía al restaurante Kiruri en Azpeitia (Guipúzcoa), al que acudía diariamente al mediodía.
La "Y" ferroviaria vasca, que debe enlazar las tres capitales vascas por alta velocidad, lleva años en la diana de ETA, que ha atentado en repetidas ocasiones contra las constructoras adjudicatarias de las obras, entre ellas la propia Altuna y Uría, que sufrió un sabotaje en marzo del año pasado.
Buena prueba es que, en un comunicado publicado en Gara el pasado 15 de agosto, ETA justificaba sus acciones violentas ejecutados contra las empresas del TAV, en las localidades guipuzcoanas de Hernani, Zarautz y Orio, porque esta infraestructura, aseguraba, supone "el ejemplo más claro de la política del PNV y sus acólitos". Acusaba a los empresarios de pretender "enterrar en cemento" el proyecto independentista para garantizar beneficios "al PNV y sus acólitos".
El texto destacaba expresamente la condición de adjudicatarias del TAV de las empresas atacadas -Amenabar, Fonorte y Acciona- que trabajan para unos "intereses ajenos a Euskal Herria", en la que únicamente dejarán una "cicatriz de cemento".
En las últimas operaciones contra la banda y sus grupos de apoyo, las fuerzas de seguridad siempre han encontrado documentación e información detallada sobre las obras, así como panfletos contra el proyecto ferroviario.
También se sabe que la dirección de ETA había ordenado de forma explícita al 'comando Vizcaya', desarticulado por la Guardia Civil el pasado mes de julio, atentar contra empresas relacionadas con el Tren de Alta Velocidad.
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