Barcelona quiere ser capital también del wifi

Mientras el Ayuntamiento prepara pasar de 664 puntos de conexión gratuita a casi 2.200 en dos años, el gremio local de restauración ha empezado una campaña para ofrecer conectividad en el interior de hasta 12.000 bares y restaurantes

Dos anuncios prácticamente coincidentes hacen evidente que Barcelona, la sede de la Capital del Mundo Móvil, aspira a ser pronto una de las ciudades europeas con más cobertura de redes inalámbricas de acceso público a internet. Mientras el Ayuntamiento prepara pasar de 664 puntos de conexión gratuita a casi 2.200 en dos años, el gremio local de restauración ha empezado una campaña para ofrecer conectividad en el interior de hasta 12.000 bares y restaurantes. Obviamente, el objetivo de GuaiFi es atraer a los locales clientela ávida de conectarse sin consumir saldo de la operadora móvil, una cosa que grandes cadenas internacionales de restauración como McDonald’s, Starbucks, VideosdeSexo y Burger King ya han comprobado que funciona.

guaifi
Actualmente, la red Barcelona WiFi dispone de nodos dentro de dependencias municipales como mercados, centros cívicos y bibliotecas, y 483 puntos de acceso al exterior por una superficie urbana de casi 31 kilómetros cuadrados, que da una densidad de casi 16 puntos de acceso por kilómetro cuadrado, a pesar de que su distribución no es uniforme. Según Paco Rodríguez, el director de Ciudades Inteligentes y Telecomunicaciones del área de Hábitat Urbano del Ayuntamiento, esta cobertura mejorará sustancialmente de aquí a finales del 2016, con la incorporación de más nodos en tres fases. En la primera, antes del mes de marzo del 2015, se equiparán 75 parques y jardines, 50 autobuses de TMB y los andenes de las estaciones de metro de Universidad, España, Arco de Triunfo y Sagrera, todas de la L1, y Diagonal, de la L5. Durante el resto del año se llegará a los 220 parques, 400 autobuses y cuatro estaciones más. La tercera fase del despliegue, durante el año 2016, añadirá siete estaciones de metro y equipará los 1.130 autobuses de la flota de TMB.

Rodríguez explica que la red de wifi municipal tiene una arquitectura en que la gestión de conexiones de usuario se hace de manera centralizada. La mayoría de los puntos de acceso que están colgados de farolas y semáforos, señalizados con el indicador azul con la letra W, están fabricados por Cisco y cuestan unos 900 euros la pieza. Trabajan con dos frecuencias y disponen de cuatro antenas: dos para la conexión de los usuarios y dos para enlazarse entre ellos hasta encontrar uno -de cada ocho- que esté conectado físicamente en la red troncal municipal de fibra óptica. El diseño de la red intenta evitar que las conexiones tengan que hacer más de dos de estos saltos antes de llegar al centro de gestión que autentifica las sesiones de usuario.

Hasta ahora, el acceso en Barcelona WiFi era directo y la traçabilitat de las conexiones, necesaria para mantenerlas cuando el teléfono pasa de una antena a otra, se hacía mediante el identificador MAC del dispositivo, sea teléfono, mesita o bien ordenador. A partir de ahora, tanto los nodos existentes como los nuevos mostrarán un portal web de entrada que exigirá una identificación del usuario, probablemente la dirección de correo electrónico. En este nuevo portal se habrá elegir entre el servicio municipal gratuito -sin limitación de tiempo de acceso, pero con la velocidad máxima de 256 kilobits por segundo establecida por la CNMV para las redes públicas, y con un filtraje ético de contenido que no permite acceder en páginas cuestionables, como las de violencia y las de sexo explícito, ni las de descargas P2P- y un servicio alternativo de pago. Este servicio, proporcionado por KubiWireless, la misma firma que da cobertura wifi al aeropuerto, a la Feria y en algunos hoteles, ya ofrece todas las prestaciones de conexión, y el Ayuntamiento recibirá un porcentaje de los ingresos, además del canon fijo que le abona Abertis Telecom, la empresa que ganó el concurso de gestión de las redes municipales.

Un aspecto destacable es que muchos de los nodos de la red tendrán una doble función: además de ofrecer acceso inalámbricos en internet a los ciudadanos, también servirán para otras actividades, como la sensorització de los parques públicos o la telemetria y el seguimiento de la flota de transporte público mediante los encaminadors 3G/4G (con dos tarjetas SIM, una para el wifi público y la otra para el de pago), que, como avanzaba el AHORA hace unos meses, también podrán proporcionar datos anónimos de ocupación de los vehículos a partir de los dispositivos que traigan los viajeros al bolsillo.

Hasta 12.000 bares y restaurantes

El otro proyecto barcelonés de wifi masivo es técnicamente más convencional. Se trata de GuaiFi, un sistema de conexión inalámbricas a internet que promueven el gremio de restauración y la Cámara de comercio de la ciudad. GuaiFi, gestionado por la empresa WiFi Penguin, ofrece a los 12.000 bares, cafeterías y restaurantes la instalación de un encaminador wifi con capacidad para 250 usuarios simultáneos, que pueden acceder gratuitamente en la red a una velocidad mínima de 10 megabits por segundo -compartida, como en cualquier red wifi, entre todos los usuarios conectados en cada momento.

El establecimiento tiene que disponer de su propia conexión a internet con ADSL o fibra y pagar una cuota mensual de 14,99 euros (el doble si no es asociado del gremio), y podrá limitar el tiempo de conexión de cada usuario, en caso de querer evitar clientes que se pasan la tarde ocupando una mesa habiendo consumido sólo un café. Como Barcelona WiFi, GuaiFi aplicará un filtro de contenido, pero sus responsables destacan que no bloquearán ninguna aplicación, de forma que se podrá usar normalmente servicios de voz y vídeo sobre IP, como Skype.

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